A minutos nomás de haber terminado mi cumpleaños número 30 (sí, ya lo sé, estoy viejo), no tengo más que palabras de agradecimiento para todos los que me saludaron ya sea por SMS, mails, teléfono o personalmente. Lamentablemente no puedo comparárme con los grandres hombres y mujeres de la historia (
Gandhi,
Newton,
Fermi,
Oppenheimer,
Einstein,
Shatner,
Ricky Maravilla, y una larga lista de etcéteras) que a mi edad o antes habían marcado importantes hitos para la humanidad. No he conquistado otros planetas, ni he realizado descubrimientos en el campo de la física cuántica; no he encontrado la manera revolucionaria de ahorrar energía o generarla de manera limpia; no he descubierto la vacuna contra el sida ni la forma de retrasar el envejecimiento. Me hubiese encantado ser el
Sergey Brin,
Larry Page o hasta el
Bill Gates argentino, pero no lo soy. Soy un tipo común y corriente. Más viejo y más aburrido, pero un tipo normal.
Soy de Sistemas (tomá, lo tenía que decir). Pero si he conseguido algo en esta vida de lo que estoy muy orgulloso, y debo reconocerlo, algo sorprendido, es tener mucha gente que me aprecia y que me quiere como soy. Tengo una familia hermósamente disfuncional que amo con toda mi alma: mi vieja, mi viejo y mis tres hermanas. Todas mis tías y tíos, mis primos y primas, sobrinos y sobrinas. Mis amigos más íntimos, esos
8 hermanos del alma que están conmigo siempre. Sus mujeres y recientemente sus hijos. El resto de mis amigos y conocidos que he ganado a lo largo del camino, ya sea en el colegio, la facultad,
los diferentes trabajos por los que pasé y por qué no, la vida misma. Pero sobre todo y fundamentalmente, mi mujer Carolina, que no sólo es una
excelente profesional, sino además un ser hermoso en todo sentido, en cuerpo y alma. Es mi apoyo emocional y mi cable a tierra. Mi faro en la tormenta y mi risa en las mañanas. Así que si me preguntan si soy famoso, no lo soy. Soy exitoso? Tampoco. Soy felíz, sí gracias a todos uds. Por eso hoy más que nunca y desde lo más profundo de mi corazón: muchas, pero muchas gracias a todos por compartir su vida conmigo. Esta es la verdadera red social, la que importa.
P.D.: Si Feinmann,
soy un pelotudo!